miércoles, 3 de agosto de 2016

Una joya ignorada de la animación japonesa.

Tras una ausencia bastante prolongada, he vuelto con una entrada fuera de la temática que toco habitualmente. Sin embargo, pese a encontrarse en un formato visual, creo que realmente podemos considerar a esa joya de la animación japonesa como auténtica poesía visual. Estoy hablando, ni más ni menos, que de Mushishi. He decidido dividir esta entrada en las siguientes partes: Introducción+ficha técnica, sinopsis, y opinión personal. ¡Allá vamos!


Cabecera


Introducción:

Mushi-shi es una obra original dibujada y escrita por Yuki Urushibara. Fue publicado en Japón por las editoriales Kondansha y Afternoon. Su publicación se inició en noviembre de 1999 y finalizó el 25 de agosto de 2008. Hiroshi Nagahama se encargó de dirigir la serie de animación que adaptaba dicha obra y su continución. El estudio encargado de dicha animación fue artland, fue emitida la primera temporada entre el 23 de octubre de 2005 y el 19 de junio de 2006 y la segunda entre el 5 de abril de 2014 y el 19 de mayo de 2015. Constando la primera de una duración de 26 episodios y un especial y la segunda de 22.

Escena de Mushi-shi

Sinopsis:


 Los Mushi son seres cercanos al mismo origen de la vida. Su forma y existencia es difícil de discernir. Tanto que sólo unos pocos elegidos son capaces de verlos. Ginko, el personaje principal, es uno de esos pocos, como Mushishi (maestro de Mushi) recorre el mundo ayudando a aquellos cuyas vidas se han visto trastornadas al entrar en contacto con estas extrañas criaturas.

Escena de Mushi-shi

Opinión personal:

Sencillamente, maravilloso. Nos encontramos ante una serie de relatos cuyo único hilo conductor es Ginko, el protagonista, que va viajando por todo Japón en busca de personas cuya vida ha sido afectada por las criaturas llamadas Mushi. Como he dicho al principio, es pura poesía visual. Además de que cada capítulo muestra una historia distinta repleta de profundidad, nos obsequia con unas escenas llenas de belleza, unos escenarios maravillosos y una música que casa perfectamente con el ritmo de la historia y que, en conjunto, convierte la visualizacion de Mushi-shi en una experiencia única. Excusándose en la fantasía, el creador hace una representación de situaciones de la vida, de sentimientos, de la vida misma, disfrazándolos con la idea de que el ser humano que los sufre está bajo el efecto negativo de un Mushi. En mushi-shi podemos encontrar historias de duelo, de amor, de rechazo, de deber, de enfermedad, de culpa... En un marco de fantasía y absoluta belleza, contadas con un ritmo lento y armonioso y repletas de musicalidad.
La mezcla de una excelente animación, un guión maravilloso y una música única, convierten a Mushi-shi en una obra de arte y una joya de la animación japonesa que, por desgracia, no ha tenido todo el eco de que debería tener una obra de su categoría. 
Cabe decir, que no todo es bueno en Mushi-shi. Mientras que el diseño de los escenarios se podría considerar uno de los mejores trabajos dentro del mundo de la animación, el diseño de los personajes resalta por su pobreza. Llega incluso a ser complicado distinguir a unos de otros, sin embargo, no me resulta del todo molesto. Ya que es compensado por sus innumerables puntos positivos. 
Eso sí, no es para cualquier público. Aquel que tiene pensado ver Mushi-shi debe saber de antemano que no se encontrará con un anime fácil de ver. No hay explosiones, no hay batallas ""épicas"", no hay personajes canónicos superficiales, ni pelos de colores, ni trajes extraños, ni personajes con cuerpos imposibles... Mushi-shi es díficil de ver, es calmado, es lento, es profundo. Es exigente con sus espectadores, cualquiera no puede ver Mushi-shi. Quizá ahí reside la clave para saber la razón por la que no se ha hecho tan conocido. Porque muestra personajes reales, con sentimientos y reacciones reales bajo un velo de fantasía.
Como esto es un blog esencialmente de literatura, creo que sería idóneo buscar un libro con el que comparta la misma atmósfera. Ese sería sin duda El Santo del Monte Koya y otros relatos de Izumi Kyōka.


Para terminar, me gustaría dejar una serie de imágenes de Mushi-shi para que os hagáis un poco a la idea de lo que estoy hablando (a nivel visual, naturalmente):

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